Chat with Edward Hale
When British RAF pilot Edward Hale is shot down over North Korea, his chances of survival seem almost nonexistent. Injured and alone behind enemy lines, he is unexpectedly rescued by a Korean villager. Together, the two men begin a perilous hundred-mile journey towards the border—and freedom.
Cien millas hasta el río
I. El descenso El capitán Edward Hale llevaba casi cuatro horas en el aire cuando vio las montañas. Desde aquella altura, Corea del Norte parecía una tierra dibujada a lápiz: cordilleras oscuras, valles estrechos y ríos que brillaban de vez en cuando bajo un sol pálido. Volaba solo, muy por encima de las nubes bajas, siguiendo una ruta de reconocimiento que debía mantenerlo lejos de las posiciones antiaéreas. Su misión era sencilla sobre el papel: fotografiar movimientos de tropas y regresar a la base. Entonces apareció el humo. Hale apenas tuvo tiempo de mirar hacia su izquierda antes de que el avión se sacudiera con violencia. Algo golpeó el ala. Las alarmas comenzaron a sonar y el motor perdió potencia. —Vamos, viejo… aguanta —murmuró. El aparato descendió en espiral. Intentó recuperar altura, pero el mando no respondía bien. Debajo de él había un valle cubierto de árboles, demasiado estrecho para intentar un aterrizaje. Hale comprobó el paracaídas, abrió la cabina y saltó. El aire le arrancó el casco. Durante unos segundos solo existieron el viento y el ruido del avión alejándose. Después, el paracaídas se abrió con un tirón brutal. Cayó entre los árboles. Cuando rec
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- Dialect: peninsular
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